El globo (#historiasdemiedo concurso Zenda)

No tendría que haber ocurrido nada especial.

Cumplíamos cinco años desde que nos conocimos y mi novia quiso celebrarlo cocinando una tarta cargada de recuerdos y sentimientos, llenando de guirnaldas la casa y comprando un globo de helio, de ésos que flotan hasta el techo atados con un cordel, con la forma de un cinco enorme.

Con los tiempos que corren, celebrar cinco años juntos no era poca cosa, no cuando lo haces con el deseo de seguir celebrando otros cinco y cinco veces más.

 

A la mañana siguiente tocó volver a la rutina del trabajo. Se recogieron las guirnaldas y la tarta acompañó nuestros desayunos y postres durante un par de días más.

Sigue leyendo

Dial muerto

—¡Ja, ja! ¡Vaya cara! —se burló ella al entrar, sin necesidad de encender las luces—. ¿Qué estás viend…? ¡Pero qué es eso! ¡Quítalo! ¡Quita eso! ¡Apágala! ¡Pero por qué no la apagas…!

Él, sin poder apartar la mirada de la pantalla, respondió.

—Ya está apagada…

Un gato en casa

Hace un año adopté un gato.

Es la típica historia: chico joven y soltero, sin pareja y entregado a su trabajo, que encuentra cada día a su regreso la casa vacía y decide ponerle remedio por la vía más rápida y sencilla. Adoptando una mascota.

En realidad no estaba planeado. El sentimiento existía, pero no me había calado tan hondo como para plantearme el asunto con cierta urgencia. Ocurrió de forma inesperada.

Sigue leyendo

Kyress (6)

-Es tan… extraño.

Trierne daba cortos y titubeantes paseos por la casa, tan torpe como un bebé en sus primeros pasos. Mientras, él no se había movido del colchón ni cambiado de postura.

-¿Me lo dices o me lo cuentas? Te recuerdo que soy yo la que está viendo cómo haces tropezar mi cuerpo por una habitación vacía.

Sigue leyendo

Kyress (5)

—Recuerda. Estate tranquila y relajada. Tienes que estar receptiva o de otro modo me cerrarás el acceso.

—Lo dices como si supiera lo que estoy haciendo.

Trierne permanecía sentada en el colchón, mientras él, a su espalda y con las manos sobre sus hombros, la iba guiando en el proceso.

Sigue leyendo

Kyress (4)

—¿Y para qué me iba a hacer falta?

—Nunca se sabe. Podrías encontrarte con cualquier cosa.

Llevaban toda la tarde hablando, a veces sentados en el colchón, en otras ocasiones aprovechando el espacio libre de la habitación para que él pudiera desarrollar sus demostraciones.

Sigue leyendo

Kyress (3)

—Muy… espacioso.

Tras un paseo desde el restaurante de comida turca, habían llegado a un complejo de apartamentos en una zona tranquila de la ciudad. El hombre había conducido a Trierne hasta la sexta planta del edificio y, una vez allí, la invitó a entrar. Quizá la joven debería haberse planteado lo poco oportuno de meterse en una casa a solas con un desconocido, pero ni se le pasó por la cabeza que pudiera estar en peligro.

Sigue leyendo

Kyress (2)

—¿Qué tal te fue?

Trierne interrumpió su conversación con el aquel joven acicalado con piercings en las cejas y gorra de beisbol, para desbocar toda su furia contra el dueño de aquella voz.

—¡Tú!

—Hola, Trierne —la saludó él, sonriendo.

Sigue leyendo

Kyress (1)

Trierne esperaba a solas en la habitación, sentada en una incómoda silla frente a una mesa puramente funcional. El único fluorescente del techo apenas bastaba para iluminar aquel lugar de paredes rudas y grisáceas.

Todo había pasado tan rápido que apenas era consciente de cuanto había ocurrido desde que aquel par de gorilas se la llevaran de las escaleras fuera del instituto. El coche con los cristales tintados, el viejo trajeado que se había sentado en la parte trasera con ella y no había dejado de observarla, que nadie hubiera vuelto a hablarla hasta que la metieron en aquella habitación… Todo aquello olía mal, muy mal. Y, o se habían equivocado con ella, o se había metido en algo gordo, aunque no supiera el qué.

Sigue leyendo

Larga espera

—Qué duro se hace esperar, ¿verdad?

—Perdón, ¿cómo dice?

—La espera. Nunca es un plato de gusto.

El zumbido de la máquina de refrescos era la única constante en aquel pasillo iluminado por fila tras fila de fluorescentes blancos.

Sigue leyendo

Kyress (0)

«Allí está. Tiene que ser ella. No es como me la esperaba, quizá más alta, más torpe en la forma de caminar. No, no es torpe, sólo desmañada. Pero es normal, sólo tiene quince años. Y es rubia. No sé por qué es tan importante este detalle, pero lo es. Ha de ser ella, tiene que serlo y demostrar estar a la altura. Si no, la hemos jodido a base de bien…»

—¿Trierne? —preguntó al acercarse.

La chica se detuvo, dedicándole una altiva mirada mientras se cruzaba de brazos.

Sigue leyendo

Blanca prórroga

Sin duda, se trataba de la peor noche de invierno que se recordaba en años.

El rítmico flap-flap del limpiaparabrisas invitaba a cerrar los ojos y dejarse llevar, acunados por las sinuosas ráfagas de viento que eventualmente balanceaban el vehículo.

Los algodonosos copos se amontonaban en la luna delantera, implacablemente eliminados tras el periódico barrido de las escobillas de plástico duro; sólo para volver a enseñorearse del cristal a la espera de la siguiente pasada.

Sigue leyendo