De noche

De noche
4.5 (89.09%) 11 votos

Vivo de noche.

Mis sentidos me describen con total precisión cuanto acontece a mi alrededor. Todo aquello que resulta invisible a aquellos que conviven conmigo resulta diáfano y brillante ante mi percepción.

Alzo el rostro hacia la negra bóveda celeste y exhalo un quedo suspiro. Quizá sólo se trate de un nostálgico recuerdo de mi anterior existencia, de algo que fue siempre tan natural como la propia vida y que ahora queda tan distante y olvidado, pues mis atrofiados pulmones ignorarían lo que es un soplo de oxígeno si no fuera porque necesito aire para hacer vibrar las cuerdas vocales que me permiten hablar.

En ese corto suspiro, esa falsa bocanada de vida, aspiro el perfume que brota de la piel de aquella muchacha asomada en la ventana, de su corto y húmedo cabello, perdida su mirada en las estrellas, sólo un poco más arriba de donde me sitúo yo, anclado en las sombras de este desvencijado tejado. El tufo a contaminación y a cubos de basura ha quedado ya anulado de mi olfato, tantos años que llevo habitando esta ciudad. Pero el terrible pestazo a fritura que comienza a brotar de esa cocina se me está comenzando a pegar al paladar y las nauseas se apoderarían de mi viejo estómago si no fuera por su propio deterioro. Supongo que, si pudiera comprobar el estado en el que se encuentra, también rompería en graves arcadas.

No tengo hambre. O sed. Esa distinción dejó de tener sentido hace… ¿cuánto? ¿Diez años? ¿Veinte? En verdad lo ignoro, la ciudad no ha cambiado tanto como para comparar el tiempo que ha transcurrido desde que caminaba sobre aquellas calles de ahí abajo y era yo quien se sentía como una posible víctima. Aunque, pensándolo de otro modo, esta ciudad no ha cambiado nada en demasiados años, y no tiene visos de que esto vaya a ser distinto ni ahora ni en un futuro.

Algo sí es diferente. Ya no soy presa. Pero tampoco depredador. Más bien me considero un mendigo, sí, un mendigo que se ve obligado a robar aquello que precisa para su subsistencia y que de otro modo no podría conseguir.

No mato. No asesino a mis presas. Me alimento lo necesario y dejo que piensen que simplemente ha sido una pesadilla. ¿O un intenso sueño que dudan si ha resultado horrible o tremendamente placentero? No lo sé, pero no acabo con ellos. Sólo el hombre es tan estúpido como para destruir el medio que le da de comer. Y mi humanidad forma parte del pasado.

Hablando de presas… ese sonido es inconfundible. Ese rápido taconeo, ese roce de ropas… índica que alguien se ha metido en el barrio equivocado a una hora aún más errónea. Sí, ahora puedo verla, refugiada en su grueso abrigo de color pardo, aunque no tiene muy claro si se esconde del frío de la noche o de los que moran en ella. Me inclino a pensar en lo segundo, por el modo en que se abraza a sí misma con los brazos y agacha la mirada hacia el suelo.

Vaya, alza la mirada, la dirige hacia mí por un momento, aunque no puede verme. Nada puede discernir en las tinieblas que me rodean, ni en el negro guardapolvos que me cubre. Es una divertida sorpresa. Posee una intuición muy aguda, pero es una lástima, ha equivocado su cazador esta noche. Yo sólo soy hoy un espectador, el verdadero peligro la espera justo cuando cruce esa esquina, la de aquella callejuela, de la que ni siquiera se ha percatado. Confío que todo sea rápido y sin mayores complicaciones, no me gustaría que el aroma de su sangre llegará a mí y diera por terminada mi sosegada calma.

Uhm… Gritos. Lucha. Forcejeo.

No. No ha habido suerte. Y este olor que comienza a alcanzarme no me deja pensar con claridad. Se mete dentro y despierta sensaciones, instintos en mí que pugnan por liberarse y clamar por su premio.

El embrujo se ha roto. La escena ha cambiado, pese a que el decorado es el mismo y la luna aún brilla alta en el cielo. Tal vez mañana vuelva a ocurrir, tal vez en unos años.

Poco importa. La sangre me llama.

8 comentarios en “De noche

  1. Genial! Me ha encantado que lo hayas contado desde el punto de vista de la criatura y así sepamos lo que es, lo que siente y lo que espera. Un relato perfecto, te felicito. Muy bien recreada la atmósfera de alrededor, tanto que te parece que estás allí, junto a él, viendo lo que él ve y sintiendo lo que él siente.
    Un placer leerte otra vez.

    • Muy amable, Charo.
      Este relato lo escribí hace ya la friolera de trece años, espero haber pulido mi técnica desde entonces.
      ¡Un saludo!

  2. J.F., la forma de llevar a cabo el relato en primera persona hace que primero conozcamos el mundo del protagonista para, finalmente, llegar a constatar que no es nada más que un mero superviviente de su destino.
    Gracias por la sesión doble.

    Un abrazo.

    • Gracias, Alicia.
      Los relatos en primera persona suponen todo un reto para mí, pues la ausencia de un narrador omnisciente complica la narración de todo cuanto sucede al margen del protagonista.
      Un abrazo, nos leemos.

  3. Me has llevado de la mano del protagonista/narrador en todo momento, cosa que me encanta, he podido sentir, ver, oler, escuchar…..algo que parece terrible en un mar de calma. No recuerdo hasta hoy haber visitado tu blog, pero eres buenisimo. Besos.

    • Pues todo un placer darte la bienvenida a este rincón de mis delirios literarios, Moli.
      Sólo son experimentos para probar trucos nuevos y vías de escape entre novela y novela.
      Encantado de que este viejo relato haya sido de tu agrado. Voy a atreverme a recomendarte otro: ‘La leyenda de Dómino’.
      ¡Saludos!

  4. Me atrapo, me fascino, tanto la ambientación/narración. Me introducistes de lleno en la mente incógnita de tu protagonista. Habra continuacion?
    Saludos

    • Gracias, yessy.
      No ha habido continuación en trece años, pero seguro que aquí encontrarás otros muchos relatos que despierten tu interés.
      ¡Un saludo!

Y bien, ¿qué opinas?