Propia pureza

Propia pureza
3.7 (73.33%) 3 votos

Resultaba muy difícil encontrar a alguien tan generoso como él.

Tan generoso, sincero, fiel, leal, íntegro, honrado… En resumidas cuentas, era un dechado de virtudes.

Pero estas virtudes no las tenía de nacimiento, no.

Con gran esfuerzo había dedicado por entero su vida a purgar de sí mismo los defectos que veía en los demás, que tanto le afectaban.

Se fijaba en su familia, en sus amigos, en sus compañeros de trabajo, conocidos habituales y fortuitos, y en cualquier otro que se cruzara en su camino. Y los analizaba. Los examinaba minuciosamente y no dejaba de tomar buena nota de toda falta que hallaba en ellos y que él era susceptible de poder padecer. A fin de cuentas, no entendía por qué las personas se mostraban tan incapaces de aprender de los errores ajenos y adaptar estas enseñanzas a su propia existencia.

Y tan bueno era, que su vida se extinguió y dejó atrás este mundo. ascendió al Cielo.

Y cuando allí llegó, descubrió que nadie lo esperaba; ni sus familiares, sus amigos, sus compañeros de trabajos, conocidos habituales y fortuitos, ni nadie que se hubiese cruzado en su camino.

Estaba solo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.