Relatos seriados

  • Ashirya (I). La Llegada - Sonreía con su cara angelical, ajena a las armas de todo calibre que la apuntaban y retenían en su mira. Ésa era la esperanza de los tiradores, tropas de élite entrenadas hasta el límite y perfectamente disciplinadas, pensar que no habían sido localizados. Porque de suceder lo contrario y que de todos modos fueran ignorados como simples insectos, resultaba una idea más que preocupante.
  • Ashirya (II). La Revelación - Sin embargo, fue otro incidente el que premió a la prensa con el ansiado material por el que había rezado desde hacía días. Un material dotado con el morbo esencial para convertirlo en el grotesco espectáculo del momento.
  • Ashirya (III). El Juicio - Llegasen o no a impactar los misiles contra el monolito, tan terrible fue la violencia desatada que cielo y tierra sufrieron un colapso. Primero absorbieron lo que después escupirían con vengativa generosidad.
  • Ceniza (0) - Un borrón se materializó frente a él, aún a varios pasos de distancia. El humo cobró las proporciones de una mujer, que al punto enarboló contra él la hoja de una espada de monstruosa factura.
  • Ceniza (1) - Sin duda hablaba con una madurez impropia para su edad. Aunque quizá no fuera tan joven como aparentaba. Su aspecto aniñado daba lugar a la confusión. Pero sus ojos…
  • El origen de Dómino - El universo de Warhammer no es tan plácido como el que podemos encontrar en otras sagas de la fantasía épica popular, tales como Reinos Olvidados o Dragonlance. La corrupción acecha en cada esquina, los pérfidos Dioses del Caos tiran de sus hilos y toda criatura (sea humana o no), puede convertirse en un pelele más en su suprema batalla por la hegemonía.
  • El origen de Dómino (1) - Pero hubo otros que contarían historias de sobrecogedora magia y letales sombras que aniquilaban con total desapego a sus enemigos. Fueron aquellos que, sobreviviendo, habían visto luchar a los desconocidos elfos.
  • El origen de Dómino (2) - Pudo sentir como el humano ahogaba un gemido y estallaba de puro éxtasis en su interior, antes de retirarse entre apresurados jadeos y proceder a subirse los pantalones.
  • El origen de Dómino (3) - De sus ropas, rudamente desgarradas en un principio, apenas sobrevivían más que negros jirones en torno a sus brazos y piernas. Sus pies desnudos buscaban sostén sobre una mullida alfombra que la salvaba de una segura congelación en contacto con el frío piso. La chimenea era alimentada de manera continua, creando en la estancia una recargada atmósfera de humo y sofocante calor.
  • El origen de Dómino (4) - El lado izquierdo de su semblante no era más que una sanguinolenta masa de carne machacada y huesos reventados. Tenía rota la mandíbula y el pómulo hundido más allá de lo imaginable. Lo del ojo… era aún peor.
  • El origen de Dómino (5) - La mujer, lejos de mostrar aquella estrábica actitud con la que habitualmente los recibía, ahora, parecía mucho más despierta; y activa. Así lo atestiguaban los oscilantes movimientos de su pelvis contra el soporte revestido de cuero. Y sus débiles gemidos.
  • El origen de Dómino (6) - —Me has decepcionado, mi hermosa criatura —continuó, cambiando el tono de su voz—. Nunca esperé semejante traición por tu parte. Entregarte de tal modo a unos sucios campesinos, permitir que mancillaran tu cuerpo, un precioso regalo que tan sólo a mí me correspondía degustar… Ahora te miro y siento asco.
  • Heraldos de la Tormenta: Mazmorras de Ventormenta (I) - Tratando de abrir brecha, la paladín arremetió con fuerza con el propósito de reunirse con las oriundas de Darnassus. Su arma volaba en amplios arcos, reventando cráneos cuando no quebraba extremidades. Desde una segunda línea, la bruja lanzaba descarga tras descarga de energía oscura.
  • Kyress (0) - «Allí está. Tiene que ser ella. No es como me la esperaba, quizá más alta, más torpe en la forma de caminar. No, no es torpe, sólo desmañada. Pero es normal, sólo tiene quince años. Y es rubia. No sé por qué es tan importante este detalle, pero lo es. Ha de ser ella, tiene […]
  • Kyress (1) - Trierne esperaba a solas en la habitación, sentada en una incómoda silla frente a una mesa puramente funcional. El único fluorescente del techo apenas bastaba para iluminar aquel lugar de paredes rudas y grisáceas. Todo había pasado tan rápido que apenas era consciente de cuanto había ocurrido desde que aquel par de gorilas se la […]
  • Kyress (2) - —¿Qué tal te fue? Trierne interrumpió su conversación con el aquel joven acicalado con piercings en las cejas y gorra de beisbol, para desbocar toda su furia contra el dueño de aquella voz. —¡Tú! —Hola, Trierne —la saludó él, sonriendo. Kyress (2) was last modified: agosto 17th, 2018 by fjsanz
  • Kyress (3) - —Muy… espacioso. Tras un paseo desde el restaurante de comida turca, habían llegado a un complejo de apartamentos en una zona tranquila de la ciudad. El hombre había conducido a Trierne hasta la sexta planta del edificio y, una vez allí, la invitó a entrar. Quizá la joven debería haberse planteado lo poco oportuno de […]
  • Kyress (4) - —¿Y para qué me iba a hacer falta? —Nunca se sabe. Podrías encontrarte con cualquier cosa. Llevaban toda la tarde hablando, a veces sentados en el colchón, en otras ocasiones aprovechando el espacio libre de la habitación para que él pudiera desarrollar sus demostraciones. Kyress (4) was last modified: agosto 17th, 2018 by fjsanz
  • Kyress (5) - —Recuerda. Estate tranquila y relajada. Tienes que estar receptiva o de otro modo me cerrarás el acceso. —Lo dices como si supiera lo que estoy haciendo. Trierne permanecía sentada en el colchón, mientras él, a su espalda y con las manos sobre sus hombros, la iba guiando en el proceso. Kyress (5) was last modified: […]
  • Kyress (6) - -Es tan… extraño. Trierne daba cortos y titubeantes paseos por la casa, tan torpe como un bebé en sus primeros pasos. Mientras, él no se había movido del colchón ni cambiado de postura. -¿Me lo dices o me lo cuentas? Te recuerdo que soy yo la que está viendo cómo haces tropezar mi cuerpo por […]
  • Kyress (7) - -¿Llevas mucho tiempo esperando? Trierne yacía recostada contra la puerta del apartamento, la cabeza caída hacia atrás, mirando el techo del pasillo. Apenas se giró para mirarle. -Llegas tarde, como siempre. Kyress (7) was last modified: agosto 17th, 2018 by fjsanz
  • La oportunidad (1) - Dio buena cuenta del contenido de su copa y se volvió para realizar una estimación del posible valor de aquella recua de despojos humanos que se reunía bajo el humo en las sombras.
  • La oportunidad (2) - Bebed cuanto deseéis; el gasto correrá a cuenta de la casa. El tabernero pondrá a vuestro servicio habitaciones para que paséis aquí la noche. Mañana, comenzará la búsqueda.
  • La oportunidad (3) - Un chasquido la despertó de su ensoñación a tiempo para volver la cabeza y observar a sus compañeros que, con el acceso ya franco, hacían imperiosos aspavientos para que se reuniera con ellos.
  • La oportunidad (4) - En el rostro de comadreja de Laiols se pintó una sonrisa al descubrir las bisagras que permitían la apertura de la compuerta. Una cálida luminosidad los fue envolviendo a medida que el salteador abatía la puerta secreta hacia el interior de la habitación a la que daba el pasadizo.
  • La oportunidad (5) - El estrépito del cristal al romperse en mil pedazos apartó la atención del otro garashita de sus propias pesquisas. Allí, sobre el barro que el líquido iba formando, yacía una mano cercenada a la altura de la muñeca.
  • La oportunidad (6) - A medida que se aproximaron pudieron encajar las piezas del enigma. Lejos de flotar, aquel miserable zahrko oscilaba como un muñeco por un grueso virote que le atravesaba el pecho. Los extremos del proyectil estaban sólidamente encajados en el marco de la ventana, a modo de travesaño.
  • La oportunidad (7) - La lagara no contestó. Se limitó a exhibir aquella presuntuosa sonrisa que mostraba siempre que el menhori le preguntaba. Con aquel inquietante gesto daba la impresión de saber mucho más de lo que debería. Tal vez lo estuviese conduciendo a una celada. Bien. En tal caso no lo pillaría desprevenido.
  • La oportunidad (8) - Pese a tratarse de un hombre de nervios templados, aquel pasaje en concreto resultaba especialmente sombrío a sus sentidos. Los sonidos reverberaban de manera extraña contra los muros, levantando confusos ecos que le ponían la piel de gallina. En más de una ocasión se descubrió con la primera estrofa del Ángel Redentor acudiendo a sus labios.
  • La oportunidad (9) - El rostro de ella, muy cerca del suyo, esbozó una tímida sonrisa, casi un gesto de disculpa que bien podría haber sido acompañado de un ligero encogimiento de hombros, seguido de un lacónico te lo advertí.
  • Os presento a Heraldos de la Tormenta - El resto de la compañía siguió a la carrera los pasos de su compañera, sólo para encontrar los restos humeantes del edificio que anteriormente fuera un taller de ingeniería. Entre el polvo resplandecía un cubo de hielo azulado, medio enterrado en el pequeño cráter que el estallido había horadado en el suelo. En su interior permanecía atrapada una familia figura.

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