Relatos

  • Alguien tiene que hacerlo - Por encima de su hombro asomaba la cruz de una espada, que ninguno de los presentes en la posada lamentaba haber visto nunca desenvainar.
  • Así comienza la historia… (Zahiri y Zihara 1) - Aquellas voces llegaron desde la puerta de la posada. Una puerta que nadie en el lugar, pendientes de lo que sucedía en aquella mesa, había escuchado abrirse ni cerrarse después. Unas voces aterradoramente femeninas, que provocaron que todas las cabezas se volviesen en su dirección.
  • Bases de una futura traición - Permitidme tan sólo haceros extensible las esperanzas que laten, aún muy vivas, en el pecho de todas las representantes, tanto de las que se hallan aquí reunidas como de las que no, así como rogaros que siempre tengáis presente que las mejoras genéticas de las que se os dotará tienen como única y última finalidad el bienestar de la especie.
  • Basura humana - Pero lo que más perturbaba a los mandos era que aquella cosa permaneciese inerte. Pronto quedaron atrás las delicadezas y comenzaron a bombardearla con todo cuanto se les pasó por la cabeza, ansiosos de que lanzase alguna lectura, de que respondiese de alguna manera a tan agresiva provocación.
  • Blanca prórroga - Y Emilie tiró. Tiró de los brazos extendidos de Marko como jamás había tirado de nada en toda su vida. En sus oídos percutieron los alaridos de su esposo, robándole los ánimos. Pero continuó tirando. Apalancó los pies en el resbaladizo pavimento y, exhalando un chillido, el cuerpo de Marko resbaló inconsciente sobre la nieve.
  • Cálculo de humanos - El valor de nuestro trabajo ha consistido en confiar a una máquina una ingente cantidad de información, años y años introduciendo datos de manera continuada, relativa tanto a los ecosistemas que nos competen como referente al propio ser humano. Costumbres, formas de pensamiento, religión, caracteres, acción-reacción, desarrollos culturales, características de las etnias, acontecimientos históricos y sus consecuencias, condiciones climáticas y del terreno, tendencias, ambiciones, impulsos, necesidades, capacidades, anhelos… En definitiva, todo lo que hace al ser humano tal y como es.
  • Cruzada - El caballero se apartó de su montura cuando ésta cayó a plomo con un sonoro chasquido al romperse el espinazo contra la piedra que recubría el suelo del Castillo de Warehall. Su mente no albergaba dudas y avanzó matando y quitándose de en medio a cuantos adversarios se anteponían en su implacable recorrido. La oscura sangre de los orcos resbalaba por su arma hasta la empuñadura, donde sentía la tibieza en las manos bajo los metálicos guanteletes, e impregnaba su áurea armadura plasmando macabros dibujos en su diseño...
  • De noche - No mato. No asesino a mis presas. Me alimento lo necesario y dejo que piensen que simplemente ha sido una pesadilla. ¿O un intenso sueño que dudan si ha resultado horrible o tremendamente placentero? No lo sé, pero no acabo con ellos. Sólo el hombre es tan estúpido como para destruir el medio que le da de comer. Y mi humanidad forma parte del pasado.
  • El globo (#historiasdemiedo concurso Zenda) - Aquella angustiosa sensación se acrecentó, perturbando mi sosiego natural, y no me costaba en absoluto imaginar cómo aquel cinco retorcido se aventuraba a cruzar los límites del despacho para internarse en nuestro dormitorio.
  • Elvhay Darkbreeze - El polvo del camino me cubría de pies a cabeza, el sudor cegaba mis ojos y me pegaba el pelo a la cara. En aquellos momentos solamente pensaba en darme un revitalizador y purificador baño. Al menos, así era hasta que la vi.
  • La leyenda de Dómino - La cadencia de su voz asalta las puertas de mis pensamientos e imprime en mi mente libidinosas sensaciones, así como el despertar de un emergente deseo. En abierta oposición al embrujo, cierro los puños con fuerza, las uñas se clavan en la palma de mis manos.
  • Larga espera - —No es ser egoísta desear que acabe el sufrimiento de una persona, con mayor motivo si se trata de un ser querido. Hay ocasiones en las que aferrarse a la vida deja ya de tener sentido. Tanto para la persona que lo padece como para quienes la rodean. No tiene nada de malo anhelar un poco de paz…
  • Las manos ociosas - Ni siquiera el silbido del ocasional viento que se cuela por las ventanas rotas me sirve de alivio. Hace aletear las esquinas de papel, pero no es capaz de arrancar las hojas y hacerlas volar. La sangre, ahora seca y oscura, las dejó ancladas para siempre.
  • Pureza - Una vez dentro, sus ojos grises examinaron minuciosamente las planchas de metal y engranajes mecánicos que recorrían los angostos y fríos pasajes mal iluminados de la construcción. En lugar de polvo era herrumbre lo que arañaban sus botas al caminar, acompañando sus decididos pasos de estridentes chirridos que resonaban en aquellas cámaras como los grotescos gemidos de las almas condenadas.
  • Que merezca la pena - En un estrechamiento del corredor, un infeliz permanecía en pie, muerto, empalado en las tres hojas del siniestro resorte que surgía del suelo. Las cuchillas sobresalían a su espalda, rojas por la sangre del intruso. Gotas congeladas como estalactitas globulares que nunca caerían al suelo.
  • Quien vale soy yo, de José Losada - Toda mi frustración podría eliminarse con un sencillo "basta", algo así llamado "fuerza de voluntad", pero nunca llegó, y no llegará, ahora seré yo quien se encargue de no buscarlo, sino de culminarlo de una vez por todas... ¿Me acompañas en mi final?
  • Trueque de sangre - En efecto. Mira la cara, amoratada, con la mandíbula desencajada, los ojos entrecerrados por la hinchazón, el pómulo hundido, la ceja partida… Y eso de lo que se ve. Debajo de la ropa el cuerpo debe estar hecho un poema. Menos mal que la necrofilia no forma parte de uno de mis apetitos, porque no iba a ser un plato de gusto.
  • Un cable suelto - »No deberíamos haber existido, Max —anunció, por primera vez advirtiéndose un tono de gravedad en su voz—. Ni nosotros ni ningún otro animal de nuestra historia. Sólo aquellos primeros protoseres debieran haber sido sometidos al estudio de aquellos que ingeniaron toda esta maquinaria.
  • Un Día de muerte - El jardín a su derecha acogía a un puñado de plagados que pronto dejaron atrás. No así a su izquierda, más allá de los primeros edificios del sector. Sería una locura intentar pasar con tantos infectados al acecho. Siguieron al frente, muy atentos a los plagados que pudieran aparecer entre las columnas, tan próximas a los comercios.
  • Un gato en casa - Oigo a Tari. Está en el salón, encerrada. Ayer se portó mal y la castigué impidiéndola dormir conmigo. Está maullando como loca. Jamás escuché semejantes alaridos. Se está desgañitando hasta la extenuación.

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