Ojos de Jade I. Syntyma. Capítulo 28 (fragmento)

Pero su cuerpo aparecía espantosamente deformado.

Su fina y pálida piel se mostraba ahora dura y áspera, de un color violáceo. Sus manos se estiraban como nervudas garras, sus dedos acabados en largas y afiladas uñas. Sus piernas se sostenían de manera terrible en unas desproporcionadas pezuñas que soportaban con horrible facilidad su peso incrementado. Las alas correosas de murciélago que crecían en su espalda la conducían entre los habitantes de la ciudad, brindando a sus garras y dientes la oportunidad de mutilar y matar.

Aterrizó con elegancia en un frío suelo empedrado y perforó indiferente con un dedo la carne del estómago de un hombre todavía vivo, para luego llevar la sangre tibia a su lengua, que saboreó el líquido con satisfacción…

Sigue leyendo