Kyress (6)

-Es tan… extraño.

Trierne daba cortos y titubeantes paseos por la casa, tan torpe como un bebé en sus primeros pasos. Mientras, él no se había movido del colchón ni cambiado de postura.

-¿Me lo dices o me lo cuentas? Te recuerdo que soy yo la que está viendo cómo haces tropezar mi cuerpo por una habitación vacía.

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Kyress (3)

—Muy… espacioso.

Tras un paseo desde el restaurante de comida turca, habían llegado a un complejo de apartamentos en una zona tranquila de la ciudad. El hombre había conducido a Trierne hasta la sexta planta del edificio y, una vez allí, la invitó a entrar. Quizá la joven debería haberse planteado lo poco oportuno de meterse en una casa a solas con un desconocido, pero ni se le pasó por la cabeza que pudiera estar en peligro.

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Ceniza (1)

Aún no entiendo muy bien cómo empezó todo.

Tenía una vida tranquila, segura. Ya desde joven había tenido las ideas suficientemente claras para no embarcarme en caminos en pos del éxito social o la ambición. Entendía las ventajas que suponía trabajar para el estado, como ahorrarse ese sinvivir que supone ignorar si puedes meterte en una hipoteca porque el despido pueda estar rondándote a la vuelta de la esquina.

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