Ojos de Jade I. Syntyma. Capítulo 23 (fragmento)

El ser apartó la hojarasca que componía lo que parecía ser una capucha y ante Kylan apareció el exquisito rostro de piel oscura y ojos plateados de Airishae.

—Bésame —musitó la hykar.

Kylan, desconcertado, quedó inmóvil y con la boca ligeramente entornada, circunstancia que aprovechó la elfa de la sombra para acercar su rostro al del guerrero y posar sus labios en un ardiente y desbocado beso.

Varias preguntas e inquietudes llegaron a la mente del joven mestizo, mas pronto se difuminaron al abandonarse a las cálidas exigencias de una sensual y voraz Airishae.

Los brazos de la fémina se enredaron como veloces zarcillos rodeando y apresando el torso del semihykar. Sus dedos, largas y ágiles sierpes, jugueteaban suave y pausadamente con su indefensa presa. Su lengua, un hábil depredador que exploraba con deleite y placer la húmeda boca del varón. Unas ávidas caricias que fueron progresivamente ganando en pasión e intimidad cuando superaron la frágil frontera de las vestiduras…

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Ojos de Jade I. Syntyma. Capítulo 1 (fragmento)

Pero ella había logrado escapar de todo esto. Su única afición, sobrepasando sus deberes y labores en repetidas ocasiones, era la lectura, en cuya ocupación pasaba horas y horas sin deber, o querer, hacer ninguna otra cosa. No obstante, su condición social se lo permitía.

El tema de los libros no trataba sobre antiguos sabios, grandes señores o poderosos magos que se vanagloriaban de su renombre y dejaban sus obras para el deleite propio ante sus lectores, en la exposición pública de su engreída magnificencia.

No. El contenido era bien distinto.

Las páginas estaban llenas del colorido, a veces intenso y crudo, de la acción de la guerra. Una batalla eterna entre las fuerzas del bien contra las fuerzas oscuras. Las tropas de la luz, normalmente representadas por seres de las razas humana, élfica y thogûn, se enfrentaban en situaciones imposibles de minoría e inferioridad a los vastos ejércitos de raigans, demonios, hykars y otras criaturas maléficas; y siempre salían con vida de sus luchas o, incluso, salían victoriosos…

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