La oportunidad (9)

—Y mira por dónde…

—Mantened las manos donde pueda verlas. Por la autoridad que me confiere la Corona de Nalass, quedáis a arrestados.

—Pues ya estamos todos —proclamó el menhori, no mostrándose ni un ápice intimidado por la actitud amenazante del miliciano.

—Soltad las armas —replicó Zaincalan, atento a sus posibles movimientos.

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