Fatídica esperanza

—Por qué no giraste la llave… ¡Por qué!

—Por un momento pensé que la Humanidad merecía una segunda oportunidad. —Alzó la mirada y contempló la tierra devastada que se extendía hasta donde alcanzaba la vista—. Que Dios me perdone. Me equivoqué.

Bases de una futura traición

—Nos encontramos aquí, en este glorioso día que pronto pasará a ser el primero de nuestra nueva Historia, para rendir homenaje a quienes, por su propia voluntad, se disponen a ofrecer el más precioso de los regalos: sus vidas.

Un clamoroso silencio inundó la sala, expresión del más profundo respeto mostrado por las personas que allí se reunían para tan espléndida ocasión.

—Son bien conocidos los problemas a los que nos hemos enfrentado desde que nuestra nave buscó refugio en este agreste planeta —prosiguió desde su atrio—. Nuestra cultura, valores, principios, nuestra forma de vida a fin de cuentas, e incluso los procesos vitales por los que se rige nuestra naturaleza, se han demostrado incompatibles y hasta deficitarios en comparación con las caprichosas exigencias biológicas imperantes en este ecosistema. Pronto lo comprendimos: nos enfrentábamos a la extinción total como especie.

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