Que merezca la pena

¿Os he contado en alguna ocasión que estuve enamorado? ¿Y que ella murió?

¡Vamos, no pongáis esas caras! No es una historia triste, ¡ni mucho menos! Así que, traedme otra jarra de vino y os contaré lo que sucedió.

 

«Vamos, vamos. Cuidado…»

Puso extremo cuidado en levantar el pie y deslizarlo apenas a un par de dedos del mecanismo que activaba la trampa. Ignoraba qué podría desencadenar, pero tampoco necesitaba saberlo. Procuraba que su insaciable curiosidad se alimentase resolviendo misterios de condición menos peligrosa.

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Dial muerto

—¡Ja, ja! ¡Vaya cara! —se burló ella al entrar, sin necesidad de encender las luces—. ¿Qué estás viend…? ¡Pero qué es eso! ¡Quítalo! ¡Quita eso! ¡Apágala! ¡Pero por qué no la apagas…!

Él, sin poder apartar la mirada de la pantalla, respondió.

—Ya está apagada…

Ojos de Jade III. Kylma. Capítulo 1 (fragmento)

Odio que me ignores. Lo sabes.

La mestiza de hykar avanzaba a vivo paso por la espesura del bosque, anhelante de la bucólica soledad que le podía ofrecer, como si le fuera la vida en ello.

¿Aún no me respondes? Por si lo has olvidado, tenemos un trato, y es…

—¡Calla!

Parece que por fin he llamado tu atención. Comenzaba a echarte de menos.

—Me das asco —exclamó exaltada, con la respiración entrecortada por lo célere de su marcha—. No te imaginas hasta qué punto maldigo el día en que se cruzaron nuestros caminos.

Maldice si quieres, niña oscura, quizá algún dios te oiga y ponga fin a tu supuesto castigo.

—¿Se puede saber a qué vino lo de antes? —se apresuró a preguntar, con la intención de desviar el tema de la conversación—. Maldita seas por siempre…

Como si en el fondo de tu corazón no desearas haber hecho realidad mis deseos. ¿Por qué te afectan tanto mis palabras si estás tan segura de la pureza de tu alma? ¿Temes que sea tan negra como tu piel?

—Siempre arañando, como una rata que ha caído en una trampa y trata de encontrar un infecto agujero por el que escabullirse —contraatacó la joven, no dispuesta a concederle la iniciativa—. ¿Nunca te cansas?

La joven se mantuvo en silencio unos momentos, a la espera de una réplica que no llegó a darse. Al parecer, había quedado satisfecha.

Por el momento…

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La oportunidad (9)

—Y mira por dónde…

—Mantened las manos donde pueda verlas. Por la autoridad que me confiere la Corona de Nalass, quedáis a arrestados.

—Pues ya estamos todos —proclamó el menhori, no mostrándose ni un ápice intimidado por la actitud amenazante del miliciano.

—Soltad las armas —replicó Zaincalan, atento a sus posibles movimientos.

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