Así comienza la historia… (Zahiri y Zihara 1)

No me preguntes por mi nombre, no tiene importancia ninguna.

Sólo soy un pobre viejo a la que la Fortuna quiso sonreír, quizá con sorna o guiñando un ojo, pero en verdad que me siento agradecido por lo que el Destino deseó para mí.

¿Que no soy tan viejo? ¡Que os den por ahí! ¿Estoy a punto de relatar una historia absolutamente fantástica y por lo único que os interesáis es por mi destartalada persona?

Sabed que nunca olvidaré aquel día, con el cielo amenazando con romperse en pedazos de tan negras que eran las nubes y violentos los relámpagos que iluminaban la noche. La tierra temblaba bajo los pies y el viento hacía restallar las ramas de los árboles. ¿Cómo que antes dije que había sido de día, en un tórrido día soleado? Quizá sea cierto, pero de tan furiosa que fue la tormenta nocturna, tan calmo amaneció el día postrero.

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Un gato en casa

Hace un año adopté un gato.

Es la típica historia: chico joven y soltero, sin pareja y entregado a su trabajo, que encuentra cada día a su regreso la casa vacía y decide ponerle remedio por la vía más rápida y sencilla. Adoptando una mascota.

En realidad no estaba planeado. El sentimiento existía, pero no me había calado tan hondo como para plantearme el asunto con cierta urgencia. Ocurrió de forma inesperada.

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