El origen de Dómino (6)

La repentina llegada del noble no la sorprendió en absoluto.

Entró pavoneándose, esgrimiendo su bastón y dedicándole una presuntuosa mirada. Se paseó a su alrededor, en silencio, como si estuviese considerando de qué modo abordar el asunto que le había conducido hasta allí. Sus ojos exploraron el cuerpo de la mujer, demorándose en las zonas amoratadas de su piel.

—Observo que te han atendido de manera satisfactoria. En unos días apenas quedarán marcas visibles.

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