Ojos de Jade II. Naamari. Capítulo 7 (fragmento)

—No vas a escapar —susurró la figura, implacable.

—¡No! ¡NO! —clamó enloquecido el salteador, sus ojos tratando de escapar de sus órbitas. Desenvainó el ancho sable de su funda y saltó cargando contra la espectral silueta.

La salvaje arremetida no halló cuerpo alguno en su trayectoria. Por contra, una larga y fina espada se alojó en su pecho y despuntó a su espalda, con el resplandeciente metal manchado de sangre.

En un hábil y veloz gesto, la hoja se liberó del cadáver del secuestrador y desapareció entre las sombras; el espectral rostro lo imitó.

—¡Maldito seas! —vociferó el otro humano agarrándose con fuerza la sangrante extremidad y girando en círculos—. No sé si eres un fantasma o estás vivo ¡pero a mí no me matarás como a un perro!

Una daga centelleó en el aire arañando su garganta.

—Un perro merece mayor respeto —proclamó la oscuridad misma…

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Ojos de Jade I. Syntyma. Capítulo 1 (fragmento)

Pero ella había logrado escapar de todo esto. Su única afición, sobrepasando sus deberes y labores en repetidas ocasiones, era la lectura, en cuya ocupación pasaba horas y horas sin deber, o querer, hacer ninguna otra cosa. No obstante, su condición social se lo permitía.

El tema de los libros no trataba sobre antiguos sabios, grandes señores o poderosos magos que se vanagloriaban de su renombre y dejaban sus obras para el deleite propio ante sus lectores, en la exposición pública de su engreída magnificencia.

No. El contenido era bien distinto.

Las páginas estaban llenas del colorido, a veces intenso y crudo, de la acción de la guerra. Una batalla eterna entre las fuerzas del bien contra las fuerzas oscuras. Las tropas de la luz, normalmente representadas por seres de las razas humana, élfica y thogûn, se enfrentaban en situaciones imposibles de minoría e inferioridad a los vastos ejércitos de raigans, demonios, hykars y otras criaturas maléficas; y siempre salían con vida de sus luchas o, incluso, salían victoriosos…

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