Legado de Sombras. El rescate (fragmento)

—¿Y quién está hablando ahora? ¿La ladrona humana amante de los hykars, o la implacable cazadora de renegadas auspiciada por Maevaen? —escupió él con veneno.
—La mujer que dejando aparte sus orígenes, no olvida los favores recibidos ni las promesas dadas; la misma mujer que está dispuesta a partirte la cara con tal de mantenerte a salvo.

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Ojos de Jade II. Naamari. Capítulo 21 (fragmento)

Una vez que las trenzas volvieron a estar debidamente tejidas y las plumas alisadas y en su sitio, Dyreah se detuvo por unos instantes a admirar su obra. El resultado era espléndido; Ravnya estaba radiante. Y plácidamente dormida, tal y como indicaba el acompasado ritmo de la respiración del menudo cuerpo que yacía acurrucado en torno a sus piernas.

«Es increíble, qué precioso es su cabello cuando el sol lo ilumina de ese modo, tocado con las plumas…» La mestiza permanecía prendida, fascinada de la salvaje belleza de la muchacha que de forma tan plácida se rendía a sus atenciones.

Bajó una de las manos y la hizo descender a lo largo de su mejilla, recorriendo la barbilla y rozando muy levemente el rubor de sus labios con la yema de los dedos. Se recreó en el agradable tacto de su piel, entreteniéndose en bordear la suave línea de sus rasgos. Una deliciosa fragancia a flores brotaba de ella, aderezado con un aroma dulce que Dyreah había aprendido a reconocer como propio de su compañera. Fue inclinándose progresivamente, despacio y con los ojos cerrados, identificando la mezcolanza de esencias naturales que emanaban de la joven, absorbiéndolos todos, hasta percibir en su cercanía el calor de su hálito. Cuando entreabrió la mirada, la semielfa descubrió que su íntima exploración la había conducido a detenerse a escasos milímetros del rostro de Ravnya, sus labios casi en contacto con los de ella. La verdadera sorpresa no fue advertir lo inapropiado de su postura, sino el firme deseo de no querer abandonarla y rasgar así la intensa envoltura de sensaciones que agitadas, recorrían su cuerpo. Superado aquel vivo instante, retornó al necesario sostén del árbol y trató de recomponerse, con la respiración agitada y las temblorosas manos fijadas al suelo…

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Ojos de Jade I. Syntyma. Capítulo 17 (fragmento)

—Thäis Shade —exhaló de pronto el mestizo con un suspiro.

Dyreah quedó conmocionada al escuchar su antiguo alias de los labios del semielfo de la sombra.

«¡Se acuerda de mí!», se sorprendió la gata.

—Thäis, un hermoso nombre; sin embargo, no tanto como su portadora. Parecía bastante gentil y agradable, además de atrevida y decidida, pero sus rasgos… No creo que ningún bardo haya podido reflejar en sus versos tal belleza como la que poseía Thäis.

La semielfa sintió ruborizarse de nuevo hasta tal punto, que pensó que ni su metamorfosis la ocultaría…

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