Kyress (1)

Trierne esperaba a solas en la habitación, sentada en una incómoda silla frente a una mesa puramente funcional. El único fluorescente del techo apenas bastaba para iluminar aquel lugar de paredes rudas y grisáceas.

Todo había pasado tan rápido que apenas era consciente de cuanto había ocurrido desde que aquel par de gorilas se la llevaran de las escaleras fuera del instituto. El coche con los cristales tintados, el viejo trajeado que se había sentado en la parte trasera con ella y no había dejado de observarla, que nadie hubiera vuelto a hablarla hasta que la metieron en aquella habitación… Todo aquello olía mal, muy mal. Y, o se habían equivocado con ella, o se había metido en algo gordo, aunque no supiera el qué.

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