La oportunidad (1)

Nadie se giró para mirar cuando la quejumbrosa puerta de la fonda se abrió a un nuevo visitante. La atmósfera en el interior estaba suficientemente cargada de humo y densos efluvios humanos para que incluso la espesa cerveza negra perdiera su sabor. Que ésta estuviera convenientemente aguada para favorecer los intereses del tabernero obligaba a los parroquianos a ingerir enormes cantidades de la misma para lograr algún efecto.

El recién llegado avanzó con pericia entre el revoltijo de mesas y sillas desperdigadas por la sucia estancia, valiéndose de la pobre iluminación que aportaban los ruinosos cabos de unas pocas velas mal repartidas por los candeleros colgados de las descascarilladas paredes.

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