Cálculo de humanos

—Pase por aquí, señor Steinweis.

La curiosa comitiva formada por un trajeado ejecutivo y técnicos con batas blancas franqueó las puertas de policromato plástico cuando el científico y relaciones públicas del evento introdujo su biotarjeta y permitió que el sensor tomara una instantánea de su retina. El procedimiento pareció resultar satisfactorio, pues ni saltaron los cierres de titanio endurecido de sus anclajes, ni estallaron las alarmas en un jolgorio de luces estroboscópicas y aullantes alaridos.

Sigue leyendo