Ojos de Jade II. Naamari. Capítulo 18 (fragmento)

Sólo cuando se halló a una corta distancia se disolvió la capa de sombras que envolvía su faz y se revelaron sus facciones. La piel de la cara era extremadamente blanca y los rasgos, aunque delicados, se marcaban con fuerza en su rostro. El largo cabello rubio lucía un brillo tan apagado como sus ojos azules, lánguidos y cansados. La única nota de color se apreciaba en sus labios, de un intenso color carmesí. No era necesario descubrir las orejas puntiagudas ocultas debajo del pelo; se trataba sin lugar a dudas de un elfo.

—¿Quién eres? —inquirió la mestiza, desconcertada por la naturaleza del recién llegado.

—Mi nombre es Galoran, Galoran Afrenta de Alaethar, Sombra de la Luz, Enemigo de Aal —se presentó esbozando el conato de una reverencia que no llegó a ejecutar—. Y como casuales invitadas en mis dominios, os rogaría que no destruyerais ninguno más de mis curiosos… guardianes.

Realizando un barrido con los brazos que abarcaba todo el lugar y revelaba la cercana presencia de al menos dos decenas de smudz a su alrededor, el extraño elfo desnudó una fría sonrisa en la que exhibía unos abultados y afilados colmillos…

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De noche

Vivo de noche.

Mis sentidos me describen con total precisión cuanto acontece a mi alrededor. Todo aquello que resulta invisible a aquellos que conviven conmigo resulta diáfano y brillante ante mi percepción.

Alzo el rostro hacia la negra bóveda celeste y exhalo un quedo suspiro. Quizá sólo se trate de un nostálgico recuerdo de mi anterior existencia, de algo que fue siempre tan natural como la propia vida y que ahora queda tan distante y olvidado, pues mis atrofiados pulmones ignorarían lo que es un soplo de oxígeno si no fuera porque necesito aire para hacer vibrar las cuerdas vocales que me permiten hablar.

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