El origen de Dómino (6)

La repentina llegada del noble no la sorprendió en absoluto.

Entró pavoneándose, esgrimiendo su bastón y dedicándole una presuntuosa mirada. Se paseó a su alrededor, en silencio, como si estuviese considerando de qué modo abordar el asunto que le había conducido hasta allí. Sus ojos exploraron el cuerpo de la mujer, demorándose en las zonas amoratadas de su piel.

—Observo que te han atendido de manera satisfactoria. En unos días apenas quedarán marcas visibles.

Sigue leyendo

El origen de Dómino (5)

Poco tiempo transcurrió hasta que el noble tuvo que acudir a satisfacer otro asunto, lejos de sus tierras.

Y tras ello, menos tiempo pasó hasta que los depravados milicianos decidieron hacer acto de presencia en su habitación.

Las habladurías corrían al respecto de la nueva condición de la prisionera. Había quienes sostenían que, dadas sus reiteradas negativas, Pernhown había resuelto mutilarla, cortándole pies y manos, para asegurarse de que nunca podría escapar. Otros, que la elfa había recurrido a la magia infame de los suyos y se había transformado en un monstruoso demonio, obligando a su señor a firmar un pacto con los Poderes Ruinosos. También los había quienes decían que estaba muerta, que el viejo la había matado en un arrebato de furia, y ahora disfrutaba poseyendo su corrupto cadáver.

Sigue leyendo

El origen de Dómino (4)

—A pesar de nuestros frecuentes encuentros, han transcurrido meses desde que conversamos por última vez.

Tumbada sobre el potro y con el cuerpo en forma de aspa anclado a su superficie y esquinas, Aliekki trató en vano de acurrucarse en cuanto escuchó la puerta abrirse. Con la respiración acelerada, en su mente sólo residía una única y solitaria esperanza: que acabara cuanto antes para volver a refugiarse en las sombras que poblaban su mundo.

No obstante, su deseo no se cumpliría de inmediato.

Sigue leyendo

El origen de Dómino (3)

Aquello fue sólo el comienzo.

Pernhown, celoso en su afán por guardar su posesión más valiosa, ordenó que se estableciera una vigilancia continua frente a la puerta de la prisionera, compuesta por una rotación de tres hombres de su guardia. Del mismo modo, una mujer de la casa fue declarada exenta de sus obligaciones en la cocina para dedicarse en exclusiva a satisfacer las necesidades de la díscola guerrera, tanto de su nutrición como de su limpieza.

Los toscos grilletes que en un primer momento apresaron las extremidades de la elfa fueron pronto sustituidos por otros de cuero revestidos de tela mullida, al percatarse el noble de las erosiones que en sus forcejeos había sufrido la piel de muñecas y tobillos.

Las cadenas continuaron siendo de hierro.

Sigue leyendo

El origen de Dómino (2)

Dolor.

Confusas imágenes vagaban por su mente ofuscada. Figuras bestiales cargaban desdibujadas a través de la densa bruma que enturbiaba sus sentidos. Guturales bramidos resonaban en sus oídos mientras ella forcejeaba tratando de moverse y prepararse para interceptar el ataque.

Pero no era capaz de hallar sus armas por ninguna parte, tampoco una armadura protegía su cuerpo ni la máscara cubría su rostro. Luchó por apartarse, mas garras de pesadilla la sujetaron con fiereza, obligándola a permanecer donde estaba, atrapada en un blando lecho de podredumbre, sólidas telarañas haciendo presa de sus piernas.

Sigue leyendo

El origen de Dómino (1)

—¡Milord!

La puerta que daba acceso al salón principal fue abierta con brusquedad, sin petición previa, concediendo paso a uno de los miembros de la guardia, visiblemente alterado.

Si aquel inusitado suceso logró sorprender al señor del lugar, éste no dio la menor muestra de ello. Se mantuvo firme en su sólido sillón, ocupado en sus papeles, sin siquiera alzar la cabeza para observar al intruso.

El miliciano, espoleado por las acuciantes noticias, cruzó la estancia hasta alcanzar el escritorio de madera del noble. Tal era su grado de ofuscación que se atrevió a afianzar sus manos sobre la madera pulida.

—¡Milord! ¡Es preciso que sepáis lo que ha ocurrido!

Sigue leyendo

El origen de Dómino

Cuando comencé a escribir La leyenda de Dómino, allá por Junio de 2010, inevitablemente tuve que meterme en la mente del detective Axelsson y exponerme al implacable entorno que le rodeaba.

El universo de Warhammer no es tan plácido como el que podemos encontrar en otras sagas de la fantasía épica popular, tales como Reinos Olvidados o Dragonlance. La corrupción acecha en cada esquina, los pérfidos Dioses del Caos tiran de sus hilos y toda criatura (sea humana o no), puede convertirse en un pelele más en su suprema batalla por la hegemonía.

Sigue leyendo